domingo, 9 de marzo de 2008

Una Nissan ecológica presenta sus nuevas oficinas centrales en Estados Unidos

Franklin, Tennessee, EEUU - 08/03/2008
Con la construcción de su central norteamericana a punto de terminarse, Nissan quiere comunicar más que una simple forma de conducir. El fabricante japonés está orgulloso de las soluciones ecológicas que ha incorporado en el edificio, que ha costado 100 millones de dólares. Su intención es usarlas para proyectar una imagen atractiva para una generación de clientes cada vez más concienciados sobre temas medioambientales.

La nueva central, en forma de S y con 10 pisos de altura, abre sus puertas en Julio y albergará de momento a 1.500 empleados. Para Nissan North America, que aumentó sus ventas anuales en un 4,5 para alcanzar la cifra del millón de vehículos vendidos y una cuota de mercado norteamericano del 6,6% en 2007, la mudanza supone desplazarse 30 kilómetros desde un rascacielos en Nashville a una finca del extrarradio con un humedal restaurado. Después de abandonar California para trasladarse al sur del país, los propios ingenieros de instalaciones de Nissan han desarrollado la central dotándola de funciones que demuestren un consciencia medioambiental más allá de la reducción de emisiones contaminantes y la mejora del combustible.
El futurista “sistema de cosecha de luz” regula o apaga automáticamente la iluminación de los 140.000 metros cuadrados de oficinas. Las persianas robotizadas, una especie de visores reflectivos con paneles diseñados por ordenador, redirigen la luz solar para reducir los brillos cegadores y el calor del verano sureño. El aire acondicionado y la calefacción se controlan con mandos individuales en cada puesto de trabajo. “En lugar de calentar el espacio de trabajo, calentamos a los trabajadores”, explica Rob Traynham, director de servicios corporativos de Nissan. Los ingenieros de Nissan afirman que el edificio debería consumir un 35% menos que uno diseñado de forma tradicional. Con los precios de la energía en plena fluctuación, la empresa se abstuvo de calcular cuanto tardaría en recuperar la inversión en funcionalidad medioambiental gracias al ahorro en las facturas.

Más allá de los muros acristalados, Nissan está recuperando un humedal de 8,7 hectáreas, en el que ya crecen decenas de miles de plantas nativas de Tennessee, incluyendo iris, arbustos y juncos. El verde domina en las instalaciones, que en otro caso se hubieran pavimentado en su totalidad. La excepción es el parking de empleados de 120 metros de longitud en un extremo del edificio. David Cole, presidente del centro de investigación automovilística (Center for Automotive Research) en Ann Arbor, Michigan, confirma que los fabricantes se esfuerzan mucho en mostrar al consumidor su lado “verde” dentro y fuera del asfalto y que una nueva central es un buen lugar para demostrar conciencia medioambiental. ¨Especialmente ahora que la tendencia es ser ecológico en todo lo que se hace, se convierte en un aspecto muy importante”, afirma Cole. Nissan no ha optado a la certificación que emite el consejo de edificios eficientes de los EEUU (U.S. Green Building Council). Traynham dice que es preferible gastar el dinero restaurando el humedal en lugar de pagar por “una placa en la pared.” La portavoz del consejo Ashley Katz valoró la decisión de Nissan como “desafortunada”.

Bill Poovey (Associated Press)
Original publicado en Salon.com - enlace
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Traducción ©2008 Ventura Publishing

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